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Bienvenidos a la exedra.

Exedra ayuda a los CEOs a poner la IA a trabajar en su empresa sin perder lo que la hace buena: su criterio.

Esto es lo que nos dicen los CEOs y los socios cuando se sientan.

  1. «Invierto en el motor de un Ferrari, pero sin las ruedas.»
  2. «Está sobredimensionada. Bájala al suelo.»
  3. «No quiero perder la capacidad de criterio y de pensamiento.»
  4. «No quiero un código que yo no sea capaz de explicar.»
  5. «Somos prisioneros, rehenes. Si quebráis, nos hemos quedado colgados.»
  6. «Soy incapaz de juzgar, y como no puedo juzgar, prefiero flexibilidad.»

Todas tienen la misma raíz, y es más vieja que la IA.

Hace 540 millones de años
la vida probó todas las formas.

Casi todas murieron.

Entre las que quedaron,
un gusano que no prometía nada.

No tenía armadura.
Tenía una columna.

Sobre esa columna se construyó
todo lo que tiene espalda.

La IA está en ese momento.

Muchas formas. Pocas quedan.

Hoy sale una herramienta de IA nueva cada semana, y casi ninguna seguirá aquí dentro de tres años. Elegir la buena es una apuesta. Por eso no empezamos por la herramienta.

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El fondo de aquel mar está hoy a 2.300 metros. Solo se sube con guía.Con la IA pasa igual: lo que queda no se compra hecho. Se construye dentro de vuestra casa, con vuestra gente y con alguien que ya ha subido.

Lo que perdura se vuelve roca: una memoria, un criterio escrito, alguien que responde con su nombre.Lo que no caduca es lo que vuestra casa sabe: por qué decidís lo que decidís. Casi nunca está escrito. Una vez escrito, cualquier IA, la de hoy y la que venga, trabaja con vuestro criterio en vez de sustituirlo. A eso lo llamamos la columna.

Antes de subir, antes de tocar nada en vuestra casa, nos sentamos. Con quien firma. Treinta minutos, sin propuesta.

Una exedra es el banco semicircular donde se sentaban a pensar. No se cierra sola: se completa con quien se sienta.

Tres rutas. Una misma columna.Lo que hacemos: el mismo trabajo a tres escalas.

Para el CEO

El estudio del CEO

Vuestra forma de decidir, escrita y trabajando para vosotros. Con el tiempo, vuestra mente.

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Para vuestro equipo de análisis

La memoria del analista

El porqué de cada decisión del equipo, escrito, para que no se vaya cuando alguien se va. Cuatro semanas, precio cerrado. Es vuestra.

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Para toda vuestra empresa

La expedición

En tres semanas, dónde os sirve la IA y dónde no. Luego, construirlo juntos.

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No subimos por vosotros. Subimos con vosotros, y cada vez un paso más atrás.

En la cantera se ve lo que quedó.

Esto nació en la exedra desde mayo. Aquí se prueban muchas formas; las que quedaron llevan la misma columna.

La memoria de un equipo de análisis

Tres animales que eran uno: las notas, el correo y el criterio de un equipo, escritos con su porqué. Nació en junio en una gestora regulada por la CNMV.

Un estudio privado de lectura

El más abundante de la cantera: 284 libros en una estantería propia, con sus portadas, y diez mentes que los conocen, los recomiendan y debaten entre ellas.

Las diez mentes

Cinco ojos y una trompa: diez maneras de razonar reconstruidas sobre su obra, validadas entre sí, que se sientan en cada decisión que lo merece.

Un directorio de un sector entero

Mil páginas nacidas de datos propios —once años de series climáticas, cálculos de luz verificados contra el observatorio oficial— y de un censo hecho ficha a ficha.

El gabinete entero →

«Medusa» 1911–1985

El cajón de Walcott

Tres cajones abiertos, cada uno con un trozo y su etiqueta equivocada —medusa, gamba, esponja—; los tres trozos se juntan y forman un solo animal: la boca, el brazo y el cuerpo de Anomalocaris. medusa gamba esponja

En 1909, el paleontólogo más poderoso de su época encontró esta cantera y se llevó miles de fósiles a su despacho. Los clasificó con los animales que ya conocía: esto es una medusa, esto una gamba, esto una esponja. Los tuvo delante veinte años.

Eran tres trozos del mismo animal: la boca, el brazo y el cuerpo de un depredador de medio metro. Nadie lo vio hasta sesenta años después.

No le faltaban datos. Le faltaban cajones nuevos.

Con la IA pasa hoy: se mira con los cajones de lo que ya había —una herramienta más, un buscador, un chatbot— y por eso se compra lo que no era. La pregunta que abre el cajón nuevo no es qué herramienta os hace falta, sino qué sabe vuestra casa que no está escrito en ninguna parte.

Os presento a mi consejo.

Son los pensadores de los que me rodeo, con los que he crecido y de los que he aprendido estos años. Los hemos reconstruido a partir de su obra, para que razonen como razonaban, y se sientan a la Mesa en cada decisión que lo merece: las nuestras y las vuestras.

Tocad una silla: cada uno os dice qué le diría a un CEO.

Las diez líneas
  1. Aristóteles de EstagiraEl martillo no tiene fin propio: lo tiene en la mano del carpintero. Decidid primero para qué; el fin dirá luego qué herramienta sirve, y cuál puede sustituirla.
  2. Donella H. MeadowsPreguntaos qué sabe vuestra casa que no supiera hace un año. Si la respuesta es nada, empezad por el desagüe: nadie mide lo que se escapa cuando alguien se va.
  3. Carlo M. CipollaHágase la cuenta al año: qué se queda usted y qué se queda quien le factura. Si la suya sale vacía, en esa casilla se ha puesto usted solo.
  4. Sócrates de AtenasDecís que la máquina tendrá vuestro criterio. ¿Y qué es el criterio? No ejemplos: la cosa misma. El piloto sabe decir por qué vira. Yo no lo sé. ¿Vosotros?
  5. José Ortega y GassetPreguntad primero desde dónde miráis. Vuestra casa no tiene ideas sobre cómo decide: está en creencias que nunca ha pensado. Lo que no nace de ahí no os salva.
  6. Marshall McLuhanLa figura es lo que la máquina contesta. El fondo, el criterio no escrito con que vuestra gente juzga. Un entorno solo se ve cuando otro lo sustituye.
  7. Hannah ArendtDistinguid lo que la prisa junta: ejecutar y juzgar. Lo primero se delega en una herramienta; lo segundo, no. Ante los demás responde siempre un quién, nunca un qué.
  8. Bertrand Russell«Usaremos IA» no afirma nada que pueda ser falso. Precisad qué hará que hoy no hacéis, y con qué prueba. La carga es de quien promete, no de quien duda.
  9. Baruch de SpinozaNo preguntéis para qué os servirá, sino qué se seguirá de ello. Vuestro juicio vive hoy en unas pocas cabezas: si se van, cesa la causa y el efecto.
  10. VoltaireOs venderán el mejor modelo posible; el del mes que viene también lo será. Dejad la disputa a los doctores y cultivad lo que sabéis y no habéis escrito.

El libro de cumbre

  1. un presidente de una casa de patrimoniomayo
  2. los socios de una consulta clínicamayo
  3. una empresa familiar industrialmayo
  4. el equipo de análisis de una gestora reguladajunio
  5. un autor de filosofíajunio
  6. un diseñador de referenciajulio

Quien responde: Ignacio Satrústegui, socio fundador.

Quién es

Dos años construyendo IA en producción dentro de una firma boutique: agentes con límites, flujos con trazabilidad, integraciones con sistemas heredados, despliegues con gobernanza. Construyó la memoria de criterio de una gestora regulada por la CNMV —cada decisión con su porqué, escrita con su equipo dentro—, en producción desde el verano, con el compliance trabajado mano a mano: reuniones recurrentes, líneas rojas claras, sin atajos.

Las capas que no cubrimos —ciberseguridad especializada, compliance profundo, ingeniería senior de IT— viven en vosotros y se trabajan codo con codo. No es debilidad: es la única forma honesta de entrar.

La Mesa →

Rebobina la cinta y sale otro mundo. Rebobínala mil veces y siempre sale una memoria, un criterio y alguien que responde.

Las reglas del guía
  1. El sistema es vuestro, no alquilado.Versionado, portable, sin dependencia de nosotros ni de ningún fabricante.
  2. Medimos adopción, no charlas.Lo que no se queda en producción usándose, se descarta rápido.
  3. Ninguna comisión por recomendar herramientas.Cero acuerdos con fabricantes de IA. Si recomendamos una, es porque encaja con vuestra operación.
  4. Ningún recorte de plantilla disfrazado de IA.La IA amplifica al equipo. Si el plan implícito es reducir cabezas, no aceptamos el trabajo.
  5. Si la montaña no merece subirse aún, lo decimos.La Fase 0 puede terminar en «primero arreglad esto». Es la primera vez que alguien de fuera dice lo que vuestro equipo ya sabía.